LA INTEGRIDAD
Eso es lo primero. La integridad ante todo. Y si se sufija con un dos, más todavía. El mundo del delfinario del lugar del Fin se está hundiendo, tal y como muy probablemente vaticinaron algunos, y hasta este momento, el Dr. Veterináriez se lo miraba en la distancia. Pero, oh!, mañana estará de cuerpo presente para defender los derechos (legítimos) de la jaula de los Grillos. ¿Echará un vistazo a las especies en extinción? Lo dudo. Si están en extinción, dentro de poco tiempo no tendrá ni que pensar en ello, así que, ¿para qué preocuparse?
Lo cierto es que el Gran Delfín ha ido diciendo a las plantas y animales del delfinario que mañana hemos de guardar la compostura, y hacer creer al susodicho doctor que nuestra actividad (polinizaciones al margen) es por lo menos tan elevada como lo es tierra adentro en tierras mesetarias. Ante el comentario de si el resto de los días nos tocamos los pistilos, no ha habido más respuesta que la típica sonrisa delfinera. De hecho, pensadlo bien: es como aquello de más vale caer en gracia que ser gracioso. Los delfines, que pasan por ser muy inteligentes, necesitan de grinpises y otros grupejos para su subsistencia, y además, tienen esa sonrisa perman
ente en la boca que a mí, personalmente, me saca de quicio. Los gorilas, por ejemplo, tienen pinta de cabreados a cualquier hora, pasan por sucios, machistas y agresivos. Pues mira, a mi me caen mejor. Desde luego, mejor que los osos panda, que cuando te descuidas están comiendo tallos, y para un talofito esto es la muerte…
Así que nada, no hay que tocarse los pistilos y hay que cambiarse los estambres por unos limpios y de marca, que viene el gran doctor, y el miedo a la reclusión
en un zoológico de menor calibre o incluso en las listas o colas del Delfinem planea sobre el desarrollado cerebro del gran delfín. ¡Y eso que sólo viene por un tema de integridad! El día que venga de verdad a medir los IQ de cada una de las especies del delfinario, nos hace poner a todos orejas de Bugs Bunny (y a todas, orejas de Playboy, claro).
Hasta más contar.
Eso es lo primero. La integridad ante todo. Y si se sufija con un dos, más todavía. El mundo del delfinario del lugar del Fin se está hundiendo, tal y como muy probablemente vaticinaron algunos, y hasta este momento, el Dr. Veterináriez se lo miraba en la distancia. Pero, oh!, mañana estará de cuerpo presente para defender los derechos (legítimos) de la jaula de los Grillos. ¿Echará un vistazo a las especies en extinción? Lo dudo. Si están en extinción, dentro de poco tiempo no tendrá ni que pensar en ello, así que, ¿para qué preocuparse?
Lo cierto es que el Gran Delfín ha ido diciendo a las plantas y animales del delfinario que mañana hemos de guardar la compostura, y hacer creer al susodicho doctor que nuestra actividad (polinizaciones al margen) es por lo menos tan elevada como lo es tierra adentro en tierras mesetarias. Ante el comentario de si el resto de los días nos tocamos los pistilos, no ha habido más respuesta que la típica sonrisa delfinera. De hecho, pensadlo bien: es como aquello de más vale caer en gracia que ser gracioso. Los delfines, que pasan por ser muy inteligentes, necesitan de grinpises y otros grupejos para su subsistencia, y además, tienen esa sonrisa perman
ente en la boca que a mí, personalmente, me saca de quicio. Los gorilas, por ejemplo, tienen pinta de cabreados a cualquier hora, pasan por sucios, machistas y agresivos. Pues mira, a mi me caen mejor. Desde luego, mejor que los osos panda, que cuando te descuidas están comiendo tallos, y para un talofito esto es la muerte…Así que nada, no hay que tocarse los pistilos y hay que cambiarse los estambres por unos limpios y de marca, que viene el gran doctor, y el miedo a la reclusión
en un zoológico de menor calibre o incluso en las listas o colas del Delfinem planea sobre el desarrollado cerebro del gran delfín. ¡Y eso que sólo viene por un tema de integridad! El día que venga de verdad a medir los IQ de cada una de las especies del delfinario, nos hace poner a todos orejas de Bugs Bunny (y a todas, orejas de Playboy, claro).Hasta más contar.
8 comentarios:
Plantas del delfinario: ¿qué tal ha ido la visita de Veterinariez?, ¿habéis sacado vuestras mejores galas, vistosos escotes y preciosas sonrisas a pasear u os habéis limitado a trabajar como pececillos sin poder salir de la pecera?
Que orgulloso se habrá sentido (en cualquiera de los dos casos) el bueno de Veterinariez!
Talofito, espero ansioso una nueva entrega en la que cuentes con pelos, raices y señales los detalles de la visita y de los futuros cambios que se avecinan...
Desde el mundo de los aceros,
Tocacojones
Mi fiel seguidor, si no fuese por ti, este blog no tendría sentido alguno
Pon otra vez la contraseña y déjame entrar sólo a mí... que se jodan!
Talofito nos tienes abandonados!
El desarrollo de este blog es el fiel reflejo de la situación del delfinario: la absoluta decadencia.
Las especies más avanzadas huyen y el resto caeréis bajo mis fauces.
El que avisa no es traidor.
Hola¡¡¡
Ayer navegando llegue hasta este lugar, me llamo la atención lo que tienes abajo sobre las plantas que hay que decidirse a plantar en esta epoca del año, además te expresas estupendamente, estoy harta de ver gente que monta lugares y que no han comprado en su vida un cuadernillo rubio...
Prometo regresar¡¡¡
Un saludo
Hola Mujer Pez:
Está bien que regreses por aquí... Lo que pasa es que el que parece que no va a regresar es Talofito. El delfinario le tiene ahogado y con él el resto de las plantas y peces...
Los que emigramos de aquellas aguas aún sobrevivimos, pero la extinción acecha a la flora y fauna de aquel habitat.
Un saludo,
Vaya , vaya por lo visto Rafita tiene razón ¿Talofito nos has dejado? tus seguidores no sabemos que leer ........
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